Estas conclusiones se han obtenido en la última revisión publicada recientemente por Wennerholm y colaboradores, cuyo resumen puede verse en el enlace del título.
En dicha revisión los resultados más amplios se han obtenido de la transferencia de embriones congelados en día 2º ó 3º de su desarrollo, de los que se han podido analizar 25 estudios y más de 10.000 recien nacidos. Comparados con embarazos obtenidos tras transferencia de embriones en fresco, la tasa de prematuros y de bajo peso al nacer fue similar; incluso algunos estudios aislados encontraron resultados más favorables para los embriones congelados. Respecto al porcentaje de malformaciones y de alteraciones cromosómicas, son pocos los trabajos que los han analizado pero no han encontrado diferencias entre embriones frescos y congelados; igualmente, el crecimiento y el desarrollo psicomotor ha sido similar en estos niños y niñas.
Respecto a los embriones en estadio de blastocisto, existen más datos de la vitrificación que de la congelación lenta (o convencional), y la serie más numerosa, que incluye 147 recien nacidos (Takahashi y colaboradores), no ha encontrado datos de peor pronóstico.
Por último, también son reducidos los datos que se disponen de la congelación de óvulos. Mientras de un total de 148 nacidos con óvulos sometidos a congelación lenta no se encontró un menor peso al nacer ni más alteraciones cromosómicas, la serie más amplia publicada sobre óvulos vitrificados (Chian y colaboradores), publica una tasa de bajo peso y de prematuridad superiores a las obtenidas con embriones congelados.
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